Temores del futuro

Horadando luna y nubes levanté mi vuelo, torpe y vacilante, llama de escarcha y sombrío invierno. Fui palabra fría en su nocturna ensoñación que, como turbia y distante, resonaba en su cabeza adormilada. Al principio no era más que eso; un balbuceo lejano.
La aguja, como pontón a la deriva, rodó insaciable por el minutero. Ahora sobrevuelo la llanura de su cabellera. Caigo y choco contra su frente, arrancando con la yema de mis dedos un pedazo de la esencia, tan grande y poderosa como su vida misma. El gemido es ahora un grito. Soy la nueva aurora que destroza la distancia. Soy la risa, el lloro y el llanto. La brisa de la desesperanza viva.
Mi hombre ha muerto. Murió cuando emprendí el vuelo. De él queda un esputo enfermo y una mirada extraviada. Camina por pasillos blancos, enjuto y con ropas anchas. No importa lo que corra; tampoco puede hacerlo.
Soy la lluvia que golpea el mar. Soy la bestia ennegrecida, que se alimenta del tiempo y del cerebro. Soy la boca que destripa los sentidos, las manos que destrozan sus detandas. Soy la Demencia. Y has de temerme.
Aunque te hagas pasar por mí.
2 de December, 2009 - 0:07
Creo que recuperaré esta vieja costumbre de ir dejando migas de pan…
Gracias absolutamente por todo…el caballero del fondo ha sabido perfectamente como demostrar que me quiere y que quiere subir a escena conmigo…y…lo agradezco infinitamente…Será un magnífico placer tenerlo junto a mi hasta la caida del telón (que será un asteroide por supuesto).
Gracias…de verdad…sueñe y descanse caballero…
Alantaraeblemenet…siempre…