Dormidos [VII]
Sunday, 29 de April de 2007A las puertas de Morfeo
[Al salir del bosque tropieza con una solitaria puerta de madera. La abre, dejándo al descubierto una pared de fina arena. Esta desciende mansamente. La dama la atraviesa con sus finos dedos, para luego pasar al otro lado por completo.]
- ¡Aquí abajo!
- ¿Qué?
- ¡Aquí!
- ¡Usted!
- ¡Yo!
- ¡Me dejó, me abandonó!
- ¡Nunca hice tal cosa!
- No me mienta, no se lo consiento, ¡No se lo consiento!
- No lo hago señorita, ¡No lo hago!
- ¡Deje de hacer eso!
- ¿Hacer el qué?
- ¡Imitarme!
- ¡Pero si resulta encantador!
- ¡Ya no, ya no lo resulta! ¡Me engañó!
- Le dije que le estaría esperando. Y eso hago, esperarle.
- Mentira… Miente… siempre miente…
- Soy escritor señorita…
- Pero no tiene derecho… no tiene derecho…
- ¿A escribir?
- A mentir…
- A escribir…
- Porqué lo hace…
- ¡Porqué soy un cobarde!
- Suba… por favor… quiero verle.
- Baje usted.
- ¡Yo subí la última vez!
- Por tanto le toca bajar.
- Le odio…
- Algo debíamos tener en común, ¿no le parece?
- ¿Cómo bajo?
- Nadando.
- ¡Pero son flores caballero!
- ¿No le apetece bañarse?
- No es eso… ¡Son flores, flores caballero!
- No venga pues. Me limitaré a observárla desde aquí abajo.
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