Reencuentro
“Ese era mi mundo, un mundo que yo creía absolutamente seguro e indudablemente eterno. Claro está, no podía remontar mi linaje a barbarroja…¿qué judío podía hacerlo? […]
Entonces sólo sabía que ése era mi país, mi terruño, sin principio ni fin, y que ser judío no tenía mayor importancia que nacer con el cabello oscuro y no rojo.
En primer lugar éramos suabos, luego alemanes y después judíos. ¿Qué otro sentimiento podía alimentar? ¿Qué otro sentimiento podía alimentar mi padre? ¿O el abuelo de mi padre?
Por supuesto no podíamos ni queríamos negar que éramos de origen judío, así como nadie se le había ocurrido negar que mi tío Henri, a quien no veíamos desde hacía diez años, era miembro de la familia. Pero este origen judío significaba poco más que el hecho de que una vez al año, en el Día del Perdón, mi madre habría de acudir a la sinagoga y mi padre habría de abstenerse de fumar y viajar, no por ser practicante del judaísmo sino porque no quería herir los sentimientos de los demás.
Aún recuerdo una violenta discusión entre mi padre y un sionista que había venido a recaudar dinero para Israel. Mi padre aborrecía el sionismo. Esa sola idea le parecía demencial. A su juicio, era tan absurdo reclamar Palestina después de dos mil años como lo habría sido que los italianos reclamaran Alemania porque en otra época la habían ocupado los romanos.”
Hans.
Reencuentro, de Fred Uhlman.
by auryn
Habrá que buscar el libro, suena como una lectura obligada. Saludos!
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El libro se llama Reencuentro pero bien podría llamarse Amistad pues es precisamente de eso de lo que trata.
Fue una de mis lecturas obligatorias de instituto. Tenía el exámen un lunes y, como siempre, lo dejaba todo para última hora (costumbre que desgraciadamente sigo manteniendo). El domingo por la tarde empecé a leermelo y lo hice del tirón.
Es un libro corto, ameno y con corazón.
Recomendable para todo aquel que aprecie la amistad.