¿Por qué estoy aquí?
- Lo he intentado pero no lo consigo. ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué no puedo ser feliz?
- Estás aquí para algo más que para ser “feliz”.
Leí o vi en no sé donde que el ser humano se acostumbraba con mayor o menor facilidad (dependiendo del sujeto) a la felicidad. La felicidad era, pues, un estado pasajero al que nos adaptábamos rapidamente. Una vez alcanzada una meta de felicidad esa sensación que nos hace sentirnos “completos” desapare y surge, como por arte de magia, otra meta que alcanzar para volver a ser felices.
La felicidad, dicen, dura relativamente poco. La infelicidad puede ser para siempre.
¿Será que la infelicidad o la desgracia nos mantiene vivos? ¿Lo que no te mata te hace más fuerte y lo que te hace feliz más blando?
Nos acostumbramos a ser felices en poco tiempo hasta el punto de no valorar lo que tenemos. Y cuando lo perdemos, porque sí, todo se pierde tarde o temprano, nos arrepentimos hasta el infinito.


