synchronicity

Quiero decir, es fácil decir “daría la vida por ti”. Pero ¿Y si lo que dieses a cambio fuese algo más que tu propia vida? ¿Y si lo que dieses fuese lo que da sentido a tu vida? Y no me estoy refiriendo a ella o a él. No hablo del amor. El amor es por lo que lucharías, pero ¿Qué estarías dispuesto a dejar en el camino por el amor? “Daría mi vida por ti” Ya, eso es fácil de decir, incluso de hacer. Das tu vida y se acabó. Es la otra persona la que sufrirá. Harás sufrir a tu amor. ¿Y si quien tuviese que sufrir fueses tú? ¿Y si tuvieses que sacrificar lo que te hace ser quien eres? Algunos son buenos en algo, a esos les costaría. Otros son los mejores, a esos les resultaría difícil. Otros, no saben hacer otra cosa. Yo soy de estos últimos. No sé hacer otra cosa que escribir. Contar historias. Soy un cuenta cuentos. Desde siempre. He podido vivir sin ella y con mi habilidad para escribir. ¿Podría vivir con ella sin escribir? Seguramente la acabaría odiando. O quizás me faltaría algo. Quizás sentiría un vacío tan grande que ni siquiera su amor podría llenar. No lo sé. Todo lo que he hecho desde que tengo uso de razón ha sido escribir. De todo y sobre todo. A veces dejaba volar mi imaginación y contaba historias sobre duendes, hadas y animales parlantes. Otras veces contaba lo que me pasaba y cómo me sentía. Historias mágicas, fantásticas de amor y odio. Y aquí estoy. Sentado frente al ordenador esperando que las musas vuelvan a bendecirme. Pero esta vez necesito algo más de lo habitual. La inspiración de siempre ya no es suficiente. Necesito a alguien. A alguien que me inspire, a quién yo inspire…alguien con quien escribir el final de la historia.
Alguien dijo:
“Cuando realmente quieres algo todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirlo.”Ojalá sea cierto. Quiero creer que lo es. Necesito creerlo.
Así comenzará la 3a entrega de la trilogía del amor cuyo título ya he decidido: synchronicity. Ya sé que ni siquiera he acabado la 2a parte “Sueños con Pablo Neruda y una canción desesperada”. Y Roxanne se publicará, definitivamente, para estas navidades de 2008.
¿Por qué puesto un adelanto de una historia con la que casi ni he empezado sin siquiera acabar la historia que la precede? Por una sencilla razón: TODO está conectado. Todo. De alguna forma que no alcanzo a entender. Y esa conexión no sigue una senda cronológica. No pienso en escribir primero el capítulo 1, luego el 2, luego el 3. La inspiración me llega aleatoriamente. Más facilmente cuanto más escribo.
Yo concibo la historia de la trilogía del amor como un todo. Y ese todo es como un cuadro inacabado. A veces le doy una pincelada a la sonrisa de la muchacha. Otras veces a su cabello. En ocasiones le borro la sonrisa de la cara. Me esfuerzo por mejorar el paisaje de fondo, avivándolo para que sea un personaje más del lienzo. A veces llueve, otras no hay una sola nube en el cielo que impida que los rayos de un sol no dibujado ilumine a la chica. Pinto, repinto, borro, dibujo y vuelvo a borrar. Y a dibujar y a pintar.
¿Lo acabaré algún día?


