Es necesario perderse para reencontrarse.

Es necesario perderse para reencontrarse. Lo jodido es que uno no se da cuenta de ello hasta que llega el reencuentro. Y hasta que sucede puede pasar mucho, mucho tiempo. Y aunque en realidad no sea tanto tiempo, se nos hace largo.


Toto, I think we are not in Kansas anymore…

Dorothy, por ejemplo, tuvo que perderse en el mundo de Oz huracán mediante. Allí dejó atrás a Tía Emma y a Tío Henry, también a los granjeros Hunk, Zeke y Hickory, y a todo Kansas, para reencontrarse consigo misma. Y con el espantapájaros sin cerebro, el hombre de hojalata sin corazón y el león cobarde. Tuvo que enfrentarse a la malvada bruja del oeste y a sus hordas de monos voladores. Todo ello con el propósito de que un mago embaucador le concediese el deseo de volver a casa. Al final se da cuenta de que pudo volver a casa desde el principio gracias a los chapines de rubí que cogió prestados de la bruja del este. Pero de haberlo hecho ¿Qué clase de camino habría recorrido? ¿Qué habría aprendido? ¿Qué amigos habría tenido la suerte de conocer y qué enemigos la fortuna de derrotar? Probablemente, todas estas preguntas habrían quedado sin respuesta si Dorothy no hubiese seguido el camino de baldosas amarillas.

Lo mejor no es reencontrarse, no es el final; lo mejor siempre es el camino. Lo que nos queda al final no es la meta sino el viaje recorrido. El final suele ser, simplemente, hacer balance de lo vivido y aprendido.

Personalmente, aunque creía haber terminado con una gran etapa de mi vida ahora veo que he terminado con una parte menor, mucho menor de lo que creía. A Jack le pasó algo parecido cuado sacó a los Oceanic Six de la Isla. Pensaría algo así: “Happyily after ever, something nice back home”. Pero no. No pudo ser feliz porque aunque volvió con la persona que amaba, no volvió a casa. There’s no place like home repitió Dorothy. De todos modos, el problema de Jack, además, era otro. En palabras de su padre: He has work to do.


We have to go back!

Como dijo Hutch, en Fanboys:
“Greatest deed Luke Skywalker ever did was take down the Death Star, right? As far as I’m concerned, that’s what everybody needs. You need that one bad-ass thing that lets you live on forever, you know.”


You need to find your own death Star!

Pensaba que dejaría atrás mi estrella de la muerte este junio. Nada más lejos de la realidad. No era mi estrella de la muerte. Pero ahora sé cuál es ¿O quizás vuelva a cambiar de opinión en el futuro? El destino es impredecible, también ineludible. Y el que trate de zafarse será un infeliz el resto de sus días.

Sea lo que sea, mi consejo para quién quiera aceptarlo es el siguiente: Encontrad vuestra propia estrella de la muerte y destruidla, escalad vuestro propio Himalaya, derrotad al mayor de vuestros archi enemigos; haced aquello para lo que habéis nacido. Decía un sabio que lo peor que le puede ocurrir a un hombre es no tener nada que hacer. Esto es, en esencia, lo mismo. Un hombre sin su propia estrella de la muerte no puede ser un hombre.

 
  
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